El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es una alteración del neurodesarrollo, cuyos síntomas principales son inatención, hiperactividad e impulsividad.
El TDAH abarca hasta un 50% de las consultas en psiquiatría infantil y su prevalencia se ha estimado entre un 2 a 12% de la población pediátrica; es de origen multifactorial y en el 70% de casos, puede coexistir con otros trastornos psiquiátricos y neurológicos.
El diagnóstico es clínico y requiere, idealmente, de un examen cuidadoso, así como de entrevistas exhaustivas a los padres o cuidadores y profesores, además, de la entrevista al niño(a) o adolescente en la medida de lo posible. Es muy importante distinguir el TDAH de la falta de atención, hiperactividad e impulsividad esperables para la etapa evolutiva, nivel de desarrollo o coeficiente intelectual del niño.
Todo niño o adolescente con TDAH debe tener un plan integral de tratamiento individualizado que involucre medidas psico-farmacológicas, el tratamiento tiene como objetivo mejorar los síntomas centrales del TDAH, optimizar el funcionamiento y disminuir las dificultades conductuales.
Con respecto al tratamiento farmacológico, actualmente se dispone de dos tipos de fármacos: psicoestimulantes y no psicoestimulantes. Ambos, actúan aumentando el efecto de las catecolaminas (dopamina y noradrenalina) en la corteza prefrontal (CPF) ya que, sin suficientes catecolaminas aparecen los síntomas cardinales del TDAH.
Para niños menores de 6 años, la primera línea de tratamiento siempre son las intervenciones conductuales, tanto en clase, como en casa y como segunda línea, la intervención farmacológica.
Como todos los grupos farmacológicos, este también cuenta con efectos adversos. Entre los más comunes con los fármacos mencionados encontramos:
Partiendo de que cada persona es genéticamente única, la metabolización y efectividad de los fármacos es distinto en cada persona. Muchas veces el medicamento es prescrito correctamente, sin embargo, la dosis no es la adecuada para cubrir las necesidades.
En Genolife contamos con un estudio llamado ADNFarma® un estudio de farmacogenética, el cual estudia la acción de los fármacos en cada persona a nivel individual, en función de su genoma y sus efectos respecto a la expresión génica pudiendo predecir la eficacia y la toxicidad de los fármacos, permitiendo así la aplicación de la terapia idónea.
Analizamos más de 24 genes y 106 variantes involucradas directamente en el metabolismo de fármacos, describiendo así por categoría sus capacidades metabólicas (ultra-rápido, normal, intermedio y pobre) que determinarán la eficacia del fármaco.
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