El extenso progreso de la investigación clínica y los avances que se han logrado desde que se secuenció por primera vez el genoma humano han aumentado en gran medida nuestro conocimiento sobre la genética del cáncer y han contribuido al desarrollo de nuevas herramientas de biología molecular.
Un de esas herramientas es la biopsia liquida, que es una técnica utilizada principalmente para detectar células tumorales y productos derivados de tumores a través de la sangre periférica con la ventaja de ser mínimamente invasiva, sensible y rentable.
Algunos de los biomarcadores que liberan los tumores o en sangre periferia o fluidos corporales son las células tumorales circulantes (CTCs), ADN tumoral circulante (ctADN), vesículas extracelulares (EV) (exosomas y microvesículas) (Wang y col., 2017).
Las células tumorales circulantes ingresan al torrente sanguíneo atravesando la pared de un vaso sanguíneo para después desprenderse del tumor, desplazarse a otras zonas del cuerpo y formar metástasis (Lianidou y Pantel, 2019) (Fig. 1). La cuantificación de biomarcadores de células tumorales circulantes y las proteínas circulantes, incluyendo el antígeno prostático son utilizados para diagnosticar el cáncer en la práctica clínica.
Sin embargo, los biomarcadores de proteínas plasmáticas que se usan actualmente, como la alfafetoproteína y el antígeno carcinoembrionario, tienen baja sensibilidad y valor predictivo positivo bajo, lo que hace que los pacientes con una carga tumoral baja den como resultados falsos negativos (von Bubnoff, 2017).
El ctADN se puede liberar de tumores primarios, CTCs o metástasis manifiesta en la sangre del paciente con cáncer. Este tipo de ADN se origina a partir de células tumorales apoptóticas y necróticas que liberan sus fragmentos de ADN en la sangre (Fig. 1). Su concentración en suero y sangre aumenta significativamente en comparación con individuos sanos, lo cual está relacionado con la severidad de la enfermedad (Kustanovich y col., 2019)
El ctADN se ha utilizado como biomarcador en un número cada vez mayor de tipos de cáncer, incluidos linfoma, melanoma, GIST, cáncer de tiroides, cáncer de mama, cáncer de colon y control de cáncer de pulmón para detectar mutaciones comunes, entre los que podemos mencionar a BRAF, EGFR, KRAS, PIK3CA, TP53, KIT, PDGFRA y ESR1 (Gonzales-Cao y col., 2015).
Por esta razón el análisis de ctADN es útil en el seguimiento en curso de alteraciones tumorales debido a la alta tasa de recambio de ADN circulante y la capacidad de evaluar rápidamente las alteraciones en la genómica tumoral e identificar cambios epigenéticos (Rossi e Ignatiadis, 2019).
Los exosomas son vesículas extracelulares encerradas en una bicapa lipídica, las cuales transportan ARN, ADN, y proteínas que son secretadas por las células y posteriormente circulan en sangre (Poulet y col., 2019) (Fig. 1). Tanto el ADN tumoral (ctADN) como el ADN circulante libre (cfADN) se encuentran en los exosomas proporcionando información genómica sobre las mutaciones celulares del tumor, siendo utilizadas para el diagnóstico, pronóstico y propósito del tratamiento (Jia y col., 2017).
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